Los merididanos energéticos.

Cuando se habla de la energía que transportan los meridianos, muchos autores suelen dar la proporción de energía Inn y lang correspondiente a cada uno. Así vemos que Niboyet asigna al meridiano del corazón 3/10 de energía Inn y 7/10 de energía lang, al del hígado 7/10 de Inn y 3/10 de lang, etc. Por supuesto, estas cifras son arbitrarias, como lo reconoce el mismo autor.
Lo importante es que, en los ejemplos citados, el meri­diano del corazón posee más Tang que Inn y el del hígado por el contra­rio, más Inn que lang.
¿De dónde surgen estas nociones? De los textos antiguos. Y para comprenderlo mejor, tendremos que explicar brevemente los meridianos antiguos.
Según el So Ouenn, existen tres meridianos Inn y tres meridianos lang.
Los tres Inn son: el Trae-Inn (Inn supremo), el Chao-Inn (Inn mediano) y el Tsiué-Inn (fin del Inn).
Los tres lang: Trae-Iang (lang supremo), el Chao-Iang (lang medio) y el Tang-Ming (lang inferior).
Cada uno de estos seis meridianos se divide en dos porciones, una correspondiente al miembro superior y otra al miembro inferior, formando cada una un me­ridiano, de donde salen los 12 meridianos que hemos estudiado. Vere­mos en qué forma:
Los tres meridianos tnn
1.   T1m~E INN (Inn supremo):
 a)   Cheou trae inn (Inn supremo de la mano), corresponde al pulmón.
b)   Tsou trae inn (Inn supremo del pie), corresponde al bazo páncreas.
2.   CHAo INN (Inn medio):
 a)   Cheou chao inn (Inn medio de la mano), corresponde al corazón.
 b)   Tsou chaó inn (mu medio del pie), corresponde al riñón.
3.   Tsru~ INN (Fin del Inn):
 a)   C/,eou tsiue inn (fin del lnn de la mano), corresponde a circulación-sexualidad.
b)   Tsou tsiue inn (fín del Inn del pie), corresponde al hígado.
Los tres meridianos lang
 1.   Ti~ IANG (Iang supremo):
 a)   Cheou trae iang (lang supremo de la mano), corresponde al intes­tino delgado.
b)   Tsou trae iang (lang supremo del pie), corresponde a la vejiga.
2.   CHAo IANG (lang medio):
 a)   Cheou chao iang (Iang medio de la mano), corresponde al triple reca.lentador.
b)   Tsou chao iang (lang medio del pie), corresponde a la vesícula biliar.
3.   L~ic MING (lang inferior):
 a)   Cheou king ming (lang inferior de la mano), corresponde al intes­tino grueso.
b)   Tsou iang ming (lang inferior del pie), corresponde al estómago.

En cuanto a la proporción de energía Inn y lang, hace notar Cham­frault que se trata de datos eminentemente prácticos pues en los textos antiguos se menciona sangre y energía como equivalentes de Inn y lang respectivamente. Esto significa que cuando el meridiano tenga más san­gre que energía será conveniente sangrar los puntos del meridiano; en cambio, si tuviera más energía que sangre, no será conveniente sangrar
sino punzar sus puntos. He aquí la proporción de sangre y energía se­gún los textos antiguos:
Trae Iang (iD y V): tiene siempre más sangre que energía.
Chao Iang (TR y VB): más energía que sangre.
Iang Ming (iG y E): mucha sangre y mucha energía (indistintamente, sangrar o punzar).
Trae Inn (P y BP): más energía que sangre.
Chao Inn (C y R): más energía que sangre.
Tsiue Inn (CS y H): más sangre que energía.

Necesidad de conocer el trayecto de los meridianos
 No sólo constituyen los meridianos uno de los cuatro pilares de la acu­puntura (la energía, los puntos y los pulsos son los otros tres), sino que hay razones prácticas que indican la conveniencia de conocer exactamente el trayecto de los vectores de energía en la superficie del cuerpo. Es ver­dad que muchos acupuntores utilizan exclusivamente los puntos haciendo una reflexoterapia eficaz, pero el desconocimiento de los meridianos limita considerablemente su campo de aplicación. Ya en el tratamiento de las algias, en lo más elemental de la terapia por la acupuntura, saber rela­cionar las zonas dolorosas con los meridianos que la cruzan favorece enor­memente la elección de los puntos más eficaces. Ciertas técnicas, la “gran puntura”, por ejemplo, son imposibles de aplicar si se desconoce el tra­yecto de los meridianos. Y la que hemos mencionado es una técnica que encuentra su indicación en los dolores postraumáticos y que produce re­sultados espectaculares.

Los meridianos medianos, anterior y posterior



Meridianos impares, uno anterior (vaso de la concepción) y otro pos­terior (vaso gobernador), constituyen la llamada pequeña circulación de energía. Se trata de un sistema regulador de extraordinaria importancia, destinado a mantener el equilibrio energético de la gran circulación. Su mecanismo se opera mediante vasos secundarios que unen, por una parte, la gran circulación con la pequeña y mediante los vasos que unen el vaso gobernador con el de la concepción.
Todos los meridianos lang desem­bocan en el vaso gobernador, todos los meridianos Inn en el vaso de la concepción. Este es un primer mecanismo regulador equivalente al que presentan los Vasos Maravillosos, servir de receptáculo para evitar los desbordes. El segundo mecanismo está representado por la conexión exis­tente entre el vaso gobernador y el de la concepción, conexión de natu­raleza profunda, operada a través de los órganos y de las vísceras: un vaso secundario uniría el punto 24 VC con el punto 1 VG, otro el punto 28 VG con el 1VC.
El vaso gobernador y el vaso de la concepción presentan un trayecto fácilmente reconocible e inolvidable. El primero sigue la línea media pos­terior, desde la punta del coxis hasta la encía superior, entre los dos inci­sivos medios. El segundo, la línea media anterior, desde el periné hasta el borde superior del mentón. La energía se mueve en ambos de abajo hacia arriba. Según Soulié de Morant, estos meridianos serían dobles, corriendo paralelamente junto a la línea media: la energía se movería hacia arriba por uno de ellos y bajaría por el otro. Se trata de una concepción personal. Más lógico es suponer el intercambio de energía me­diante un sistema de regulación profundo, donde el punto terminal de uno se une con el punto inicial del otro, moviéndose la energía de arriba a abajo.
Los dos meridianos de la pequeña circulación carecen de puntos de comando. Poseen, en cambio, puntos maestros que pueden ser utilizados para abrir el vaso cuando están indicados como Vasos Maravillosos. El vaso gobernador o tou-mo tiene el 3 iD como punto maestro; el vaso de la concepción. el punto 7 P. Su correcta utilización se estudiará en el capítulo dedicado a los Vasos Maravillosos.

LOS PUNTOS


(TSIUE)
Los puntos chinos, también llamados puntos activos, constituyen una realidad clínica fácilmente constatable. Distribuidos a lo largo de las líneas de energía llamadas meridianos, localizados en lugares conocidos desde la más remota antigüedad, su existencia no puede pasar inadvertida para aquellos que examinan cuidadosamente a sus enfermos. Muchas veces es el paciente quien llama la atención sobre ciertos dolores localizados en lugares que se repiten con frecuencia. Los dolores occipitales, por ejemplo, se localizan a ios lados de la línea media sobre la horizontal que pasa por la punta de las mastoides: esos son puntos chinos conocidos desde hace miles de años. Estos y otros puntos, exactamente localizados, se encontrarán una y otra vez en pacientes diferentes.
¿Qué son y qué significan esos puntos dolorosos? Los chinos habían llegado, ya hace mucho tiempo, a la conclusión que todo trastorno de un órgano profundo trae como consecuencia la aparición, en una zona limi­tada del tegumento, de una sensibilidad dolorosa espontánea o provocada, sensibilidad que desaparece una vez desaparecido el trastorno profundo que le dio origen. Pero también descubrieron que cuando ejercían una acción sobre zonas dolorosas, lograban un cambio favorable en el tras­torno del órgano afectado. Como veremos más adelante, estos hechos han sido redescubiertos en Occidente y algunas veces han llevado a su utilización terapéutica, independientemente de la acupuntura.
Estos puntos activos se distribuyen a lo largo de los meridianos (Chings), cada uno de los cuales representa a un órgano o función. Se­gún la localización del punto, éste tendrá mayor o menor influencia sobre la función afectada. De allí una primera clasificación en: puntos de ac­ción especifica o acción a distancia sobre el órgano o la función, y puntos de acción local sobre músculos, huesos o nervios.
La casi totalidad de los puntos específicos, que llamamos puntos de comando, se distribuyen en la extremidad distal de los miembros, desde el codo y desde la rodilla. No hay duda que los resultados más duraderos se obtienen con los puntos de comando, cuyo uso correcto constituye el fundamento de la verdadera acupuntura. Sin embargo, también es aconsejable la utilización de los puntos locales, que algunos llaman “puntos centro del dolor”, especial­mente en afecciones de tipo reumático o en cualquier otra, siempre que el dolor esté presente. Lo criticable, desde el punto de vista de la acu­puntura, es la utilización exclusiva de los puntos locales, técnica que los franceses llaman irónicamente “agujopuntura” y que en rigor no es más que una reflexoterapia.

 Localización de los puntos
 La exacta localización del punto es indispensable para una terapéutica correcta. Si se tiene en cuenta que éste tiene una superficie de apenas 1 a 2 milímetros cuadrados, se comprenderá que es necesario desarrollar una técnica correcta para localizarlos. Cuando el punto es sensible, cosa que no siempre ocurre, su búsqueda se facilita enormemente. Será nece­sario palpar siguiendo la línea de los meridianos sospechosos de desequi­librio, palpar delicadamente a fin de no provocar dolor en zonas norma­les.
Algunos japoneses (Okabe, entre otros) proponen el pellizcamiento de la piel en el trayecto de los meridianos, con el mismo objeto. Cual­quiera sea la técnica que se desarrolle, cuando el punto es sensible el paciente lo acusa ya sea como una sensación de magulladura o bien como un dolor extremadamente vivo, muy distinto por cierto del que resulta de la torpe aplicación del dedo sobre una zona normal.
Cuando el punto no es sensible a la presión, y eso se observa con fre­cuencia aun en casos patológicos en los puntos de comando, la búsqueda debe guiarse con el conocimiento de dos importantes elementos:
1) cono­cer el emplazamiento exacto del punto, con las referencias óseas, muscu­lares o de “distancias” con respecto a algún reparo constante;
2) saber que los puntos están situados siempre en depresiones o en huecos, forma­dos a veces por disposiciones musculares o tendinosas, pero otras veces sin que aparentemente existan estructuras que las expliquen.
Aunque no es difícil descubrirlas en este último caso, sí será necesario una larga y constante práctica destinada a afinar la sensibilidad táctil. Esto explica que por más que los textos o las láminas den el emplazamiento de un punto, muchas veces diferentes según el autor, el punto debe ser siempre “buscado” en torno a la zona indicada. “Buscar el punto” significa perci­birlo como algo que está en un hueco y también recibir una impresión táctil especial, que algunos califican como “viscosa”, en virtud de la secre­ción sudorípara distinta que existiría en ese lugar.
Hemos hecho refe­rencia a las “distancias” con respecto a un punto de reparo constante. Muchos autores prefieren utilizar los “traveses” de dedo, haciendo notar que deben referirse siempre a los dedos del paciente. Veremos que esta forma de medir distancias no siempre da resultados constantes.

Articulo extraído de la Comunidad Dragon Rojo
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