Vivimos en una época en la que parece que tenemos que tener respuestas para todo. Queremos saber qué va a ocurrir, cuándo ocurrirá y cómo debemos actuar para conseguir aquello que deseamos.
Planificamos, anticipamos, analizamos y buscamos soluciones incluso antes de que exista un problema.
Y, sin darnos cuenta, podemos convertir nuestra vida en un intento constante de controlar lo que sucede.
Queremos controlar nuestras relaciones, nuestro futuro, las decisiones de otras personas, los resultados de nuestros esfuerzos y hasta el momento exacto en el que deberían llegar las cosas que deseamos.
Pero existe una realidad que tarde o temprano todos descubrimos:
hay cosas que están en nuestras manos y otras que no.
Y aprender a distinguirlas puede cambiar nuestra manera de vivir.
El cansancio de querer controlarlo todo
Controlar puede dar una sensación momentánea de seguridad.
Cuando creemos que tenemos todo previsto, sentimos que estamos preparados para cualquier cosa. El problema aparece cuando intentamos controlar aquello que no depende de nosotros.
¿Qué pensará esa persona?
¿Me llamará?
¿Saldrá bien?
¿Cuándo llegará?
¿Por qué todavía no ha sucedido?
¿Y si ocurre lo contrario de lo que espero?
La mente comienza entonces a buscar respuestas constantemente.
Pensamos una y otra vez en la misma situación. Intentamos encontrar una solución diferente, imaginar todos los escenarios posibles o adelantarnos a lo que podría suceder.
Pero pensar más no siempre significa encontrar una solución.
A veces solamente significa cansarnos más.
Soltar no significa abandonar
Existe una idea equivocada sobre lo que significa soltar.
Algunas personas creen que soltar es resignarse, dejar de luchar o dejar de perseguir aquello que quieren.
No tiene por qué ser así.
Puedes tener objetivos y, al mismo tiempo, soltar la necesidad de controlar exactamente cómo y cuándo van a cumplirse.
Puedes hacer todo lo que está en tus manos y después aceptar que existe una parte del proceso que no puedes dirigir.
Eso también es madurez.
Eso también es confianza.
Soltar es hacer tu parte sin intentar hacer también la parte que no te corresponde.
La diferencia entre actuar y controlar
Actuar significa tomar decisiones, moverte, aprender, cambiar aquello que sí puedes cambiar y hacer lo necesario para acercarte a tus objetivos.
Controlar significa creer que, si haces todo perfectamente, puedes garantizar el resultado.
Y la vida no funciona así.
Puedes cuidar una relación y no controlar lo que otra persona siente.
Puedes trabajar por un objetivo y no controlar todas las circunstancias que aparecerán en el camino.
Puedes cuidar de ti y aun así encontrarte con situaciones inesperadas.
Aceptar esto no significa vivir pasivamente.
Significa utilizar nuestra energía donde realmente puede producir un cambio.
¿Qué ocurre cuando dejamos espacio?
Cuando dejamos de intentar controlar cada resultado, aparece algo que muchas veces habíamos olvidado: el espacio.
Espacio para escuchar.
Espacio para descansar.
Espacio para observar lo que sentimos.
Espacio para descubrir nuevas posibilidades.
Y, sobre todo, espacio para estar presentes.
Porque cuando nuestra mente está permanentemente ocupada intentando averiguar qué ocurrirá mañana, nos perdemos el único momento que realmente tenemos:
este momento.
Respirar.
Sentir.
Mirar alrededor.
Estar aquí.
No parece algo extraordinario, pero puede ser profundamente reparador cuando llevamos demasiado tiempo viviendo en tensión.
Confiar no significa saber qué va a pasar
Confiar no significa tener la certeza de que todo ocurrirá exactamente como queremos.
Tampoco significa pensar que nunca tendremos dificultades.
Confiar puede significar algo mucho más sencillo:
«No sé exactamente qué ocurrirá, pero puedo afrontar el siguiente paso.»
No necesitas conocer todo el camino para avanzar.
A veces solamente necesitas saber cuál es el siguiente paso que puedes dar.
Después llegará el siguiente.
Y poco a poco, aquello que parecía imposible de comprender comienza a adquirir otra perspectiva.
También necesitamos aprender a recibir
Estamos acostumbrados a hacer.
Hacer más.
Buscar más.
Conseguir más.
Resolver más.
Pero pocas veces nos enseñan a recibir.
Recibir ayuda.
Recibir cariño.
Recibir una oportunidad.
Recibir descanso.
Recibir aquello que llega sin haberlo planeado.
Cuando vivimos permanentemente en modo esfuerzo, incluso podemos tener dificultades para reconocer lo bueno cuando aparece.
Por eso soltar también puede significar abrirnos.
No para esperar pasivamente que la vida nos dé todo, sino para dejar de cerrar todas las puertas porque solamente estamos mirando hacia una dirección.
A veces una oportunidad llega de una forma diferente a la que imaginábamos.
Una respuesta aparece cuando dejamos de buscarla desesperadamente.
Una etapa termina para que pueda comenzar otra.
Y una situación que parecía un problema puede enseñarnos algo que todavía no éramos capaces de ver.
Una práctica sencilla para hoy
Hoy puedes hacer algo muy sencillo.
Busca unos minutos de tranquilidad.
Siéntate cómodamente y respira lentamente.
Piensa en aquello que actualmente ocupa demasiado espacio en tu mente.
No intentes solucionarlo.
Simplemente obsérvalo.
Después pregúntate:
¿Qué parte de esto depende realmente de mí?
Quédate con esa parte.
Lo demás, por unos minutos, déjalo descansar.
Puedes repetir mentalmente:
Y respira.
No necesitas sentir una paz absoluta inmediatamente.
Tampoco necesitas dejar la mente completamente en blanco.
Simplemente estás aprendiendo una nueva manera de relacionarte con aquello que te preocupa.
Una pausa para volver a ti
La meditación «Suelta, confía y recibirás» nace precisamente de esta necesidad: encontrar un espacio en el que podamos dejar de luchar durante unos minutos.
Un espacio para respirar.
Para observar nuestros pensamientos.
Para soltar aquello que no podemos controlar.
Para recordar que no todo tiene que resolverse hoy.
Si sientes que llevas demasiado tiempo pensando, anticipando o intentando controlar una situación, puedes regalarte unos minutos para parar.
🎧 Pon la meditación, busca un lugar tranquilo y permite que esos minutos sean solamente para ti.
No tienes que conseguir nada.
No tienes que demostrar nada.
Simplemente estar.
Porque a veces la respuesta no aparece cuando pensamos más.
A veces aparece cuando conseguimos suficiente silencio para escuchar.
Y quizá hoy puedas empezar por algo muy sencillo:
hacer tu parte, soltar el resto y confiar un poco más en la vida.
VISITA NUESTRA COMUNIDAD 👇 👇
No necesitas cambiar quién eres. Necesitas recordar el poder que ya existe en ti.
🌿 Cuerpo, Mente y Espíritu
Si deseas recibir más meditaciones guiadas SUBSCRIBETE https://www.youtube.com/@cuerpomenteyespiritu?sub_confirmation=1
Si deseas conocerme un poco más y unirte a nuestra comunidad gratis haz click aquí 👇👇👇👇 https://linktr.ee/cuerpomenteyespiritu


