Los medios de comunicación se han hecho eco de las discusiones habidas, especialmente en centros educativos, sobre los riesgos de electro polución al tener en las proximidades antenas de telefonía móvil. Las autoridades ambientales se limitan a indicar que estas radiaciones no superan los limites legales establecidos.
Las autoridades locales clausuran las antenas por incumplimiento de normas urbanísticas. La duda persiste de si estas radiaciones son, o no, la causa de los problemas de salud que se les achacan.
Las líneas eléctricas generan campos electromagnéticos.
En este mismo sentido, ya hay varias sentencias judiciales que aceptan la existencia de riesgos hacia la salud.
La civilización actual es generadora de una amplia gama de campos electromagnéticos, que van desde los de alta frecuencia como antenas de radio y televisión, radar, microondas, telefonía celular, hasta los de muy baja frecuencia como las líneas de alta tensión, pantallas de ordenadores, redes eléctricas, etc.
Gran parte de las actividades de muchas personas suelen desarrollarse en ámbitos donde los electrodomésticos y los aparatos eléctricos abundan, permaneciendo gran parte del día bajo la influencia de innumerables campos de radiación de este tipo. Ocurre, entonces, que la sociedad vive rodeada de campos magnéticos.